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Divulgación
Abr. 2026

Yo, IA

Agency (William Gibson, Canadá, 2020). Por Nicolás Quintero

Cuentan que cuando William Gibson vio Blade Runner (1982) derramó mil y una lágrimas de las que surgió su novela más famosa. Neuromante (1984) fue la obra en la que se acuñó por primera vez el término ciberespacio y la que abrió la mente del público al mundo nuevo de los hackers en un futuro sucio y distópico donde los protagonistas eran perdedores.

Su estilo heredero de Thomas Pynchon o Don Delillo era tan original en la narrativa como complejo y abrumador en las descripciones.

Uno de sus cuentos previos a Neuromante fue adaptado al cine en Johnny Mnemonic (1995): una película donde se veían por primera vez cúmulos de información que contaba con la presencia de Keanu Reeves. Curiosamente este actor acabaría protagonizando la película que quizá mejor supo expandir, explotar y presentar las ideas de Gibson para despertar el interés del gran público y cambiar radicalmente el panorama cinematográfico de ciencia ficción: Matrix (1999).

En aquella película el enganche con la matriz tenía lugar en un estado parecido al sueño y de ahí las múltiples referencias a Alicia en el país de las maravillas. Aunque Gibson también inventaría en las secuelas de Neuromante personajes capaces de conectarse al ciberespacio sin necesidad de trodos o interfaces de hardware, algo que también aprovecharán las Wachowski en las continuaciones.

Entre otras cosas, Gibson ha sido un escritor marcado por crear personajes femeninos fuertes, independientes y empoderados que también influyen en la identidad de Trinity en Matrix. De ahí el profundo sentido que cobra el desenlace de la última y muy reivindicable película de la saga Matrix Resurrections (2021), que entre otras referencias remite a Vértigo: de entre los muertos (1956): quizá la más bella obra maestra sobre el amor a través del tiempo.

En 2014, Gibson se sintió particularmente fascinado por la novela de H.G. Wells La máquina del tiempo y escribió otra novela titulada The Peripheral , que sería adaptada como serie por Jonathan Nolan (hermano de Christopher Nolan ) y Lisa Joy (responsable de la muy reivindicable película Reminiscencia (2021) donde también se podía intuir la influencia de Gibson).

La trama de la novela de Gibson cuenta con alternancia de tiempos y se sitúa en un futuro distópico asediado por una serie de crisis climáticas y económicas denominadas como Jackpot, donde los humanos han creado hologramas virtuales de ciudades y han desarrollado la capacidad de explorar y comunicarse con pasados alternativos denominados muñones. En este sentido, una obra que quizá podría dialogar con el último Indiana Jones y del dial del destino (2023) en su obsesiva búsqueda del matemático Arquímedes y su teoría sobre el dominio del continuo espacio tiempo y sus efectos sobre la historia.

Posteriormente Gibson preparó otro guion que se transformaría en un cómic Archangel (2016) donde también jugaba con el tiempo para transformar la última viñeta en en una pirueta propia del terror más actual.

Ahora sale en España la novela continuación de The peripheral: Agency (2020) que cuenta la historia de una hacker que trabaja con una entidad que amalgama una parte humana y una Inteligencia Artificial con poder militar, particularmente obsesionada con Origen (2010) de Christopher Nolan. Quizá la clave está en que los sueños resultan muy desconcertantes para los robots y por eso esa película que contenía una estructuración de los mismos basada en niveles proponía una manera asequible de poder controlar el inconsciente humano.  Si bien, es importante recordar que si se trata de sueños y robots, la secuencia cinematográfica más potente no estaba en 2001 (1968) sino en 2010: odisea dos (1982) donde Hal 9000 preguntaba al doctor Chandra si soñaría al morir.

En definitiva, la obra de Gibson está profundamente relacionada con el mundo del cine. Más aún si cabe en su primera novela post 11-S: Mundo espejo (2003) donde una publicista buscaba la fuente de fragmentos cinematográficos que invadían y arrebataban las mentes de los surfistas de la red, tal como ahora ocurre con los clips de Tiktok.

En 2026 la reputación de Gibson le convierte en el gran discípulo de Philip K. Dick en su exploración del alma virtual. Un escritor visionario de nuestro tiempo que actualmente sigue siendo el gran poeta del barroquismo cibernético en la era de los grandes datos.